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Essity B 224.1 (-0.7 SEK) on 19-Nov-2018 10:04

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Durante mucho tiempo, las cuestiones relacionadas con la higiene, el saneamiento y la salud se han percibido como factores de higiene, periféricos para el progreso público. Con el “Reporte de Higiene y Salud” publicado hoy por Essity y el Consejo de Colaboración para el Abastecimiento de Agua y el Saneamiento de la ONU, queremos desafiar esta percepción. El reporte, que se basa en los hallazgos de nuestra encuesta bianual mundial, las entrevistas de los expertos e historias reales de personas de todo el mundo, demuestra cómo la higiene y la salud son catalizadores fundamentales para el desarrollo social y económico.

En el reporte, conoceremos a Asha, una niña de 11 años que vive en Assam, India. Como gran creyente en la igualdad de género, es difícil no emocionarse cuando leemos sobre cómo la menstruación pone a Asha en desventaja en la escuela. 

“A veces no voy a la escuela porque es muy difícil asistir durante todo el día a clases sin un lugar adecuado para cambiarme o lavarme y sin que mis compañeros y maestros sepan que tengo mi período”, cuenta Asha. 

Tristemente, Asha está lejos de estar sola en sus experiencias. Existe tabú y vergüenza en torno al tema de la menstruación y esto hace que las niñas se ausenten de las escuelas y las mujeres del trabajo.

¿Qué pasaría si logramos luchar contra este tabú y comenzamos a integrar la gestión de la higiene menstrual como una perspectiva en la planificación urbana? No solo le daría a Asha la oportunidad de ejercer sus derechos humanos básicos y participar en la escuela, sino que también crearía un camino global hacia el empoderamiento de las mujeres y nos permitiría desarrollar todo nuestro potencial en conjunto. 

Para mí, la higiene y la salud tienen implicaciones sociales. En el reporte puedes obtener información sobre cómo al enseñar a los niños a lavarse las manos se mejora la calidad de la educación, cómo los inodoros accesibles son clave para permitir la participación laboral de las mujeres y cómo los sistemas de higiene de manos y las señales visuales en las instituciones médicas mitigan la resistencia a los antimicrobianos. 

Todos estos son ejemplos de cómo la inversión en higiene y salud impulsa el progreso social. A menudo, los recursos requeridos son mucho menores de lo que podríamos pensar. Incluso cuando las inversiones necesarias son importantes, las recompensas para el individuo y la sociedad son siempre mayores. 

Hoy en día tenemos una buena comprensión de lo que se necesita en términos de higiene y salud para crear una sociedad donde todos tengan las mismas oportunidades de ejercer sus derechos humanos. 

Realmente espero que el reporte te resulte tan interesante e importante como a mí. Para poner en práctica estas ideas, todos debemos colaborar. 

Saludos. Kersti Strandqvist